Apareciste fresca, abrumandome lentamente
Dulce fue tu miel y el entorno que creaste
Inspiraste lo que se anhela
Manteniéndome absorto en la lejanía de lo que no se espera
Lineal y estética girabas en torno a mi mirada
Preparándome el regalo de tus dolores
Precavida sin saber nada
Desenfundaste tu espada filosa y deseosa de muerte
Sumergiéndome en el abismo de tu mirada
Guerrera de tus dolores
Dejaste el manto de lágrimas
En mi arenal sediento
Y Recorriste cada gota de pena en mi andar
Para descubrir la flor de mi arenal
Y te escudandote en el orgullo de tu inconciencia

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